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Trabajo
 
Panorama sombrío
para el empleo en Europa


Europa occidental no estaría en condiciones de lograr una reducción importante del desempleo, su "gran problema económico y social", en tanto no aplique políticas en pro de un "índice de crecimiento económico más alto que el que se calcula actualmente", advirtió un estudio.

por Chakravarthi Raghavan


La Comisión Económica para Europa (CEE) organismo regional de las Naciones Unidas, proyecta para Europa oriental un panorama algo más optimista, con algunas perspectivas de recuperación y crecimiento, si bien con cierta incertidumbre debido a la creciente dependencia del comercio con Europa occidental.

En su informe "Análisis económico 1996", la CEE dice que el crecimiento económico de Europa occidental parece enlentecerse en todas las economías y en el mejor de los casos el producto interno bruto (PIB) europeo podría aumentar un 1,5% en 1996, comparado con un crecimiento del PIB de 2,7% en 1995.

Incluso este 1,5% sería posible sólo si hay un alza de la actividad antes de mediados de año, agrega la CEE. En caso de que el PIB permanezca incambiado en la primera mitad, en la segunda se necesitaría una tasa anual por encima del 4% para lograr el 1,5% en el año, lo cual no parece viable.

El Director Ejecutivo de la CEE, Ives Berthelot, manifestó en un comunicado que las soluciones actuales de Europa en materia de política monetaria y fiscal no eran correctas y que agravarían el desempleo. Los riesgos inflacionarios no eran tantos y había necesidad de aplicar medidas que estimularan la economía, agregó.

Diferencias entre la CEE y la UE

El último informe de la CEE, que desde 1990 -cuando la caída del muro de Berlín- ha recalcado sistemáticamente los errores cometidos por los europeos en materia de proyecciones y de políticas, parece ser menos rotundo y más cauto en su análisis que las opiniones expresadas en privado por los economistas del organismo.

En el pasado mes de diciembre, la CEE culpó a los intentos de alcanzar los objetivos de convergencia del Tratado de Maastricht para la unión monetaria de ser responsables del estancamiento e incluso la desaceleración de la recuperación, y propuso que se ampliaran los plazos fijados para la Unión Monetaria Europea, sujeta a la recuperación.

La Comisión de la Unión Europea, por su parte, fue muy dura con la CEE. Los funcionarios y un comisionado de la Unión Europea utilizaron palabras despectivas, mientras que el presidente de la Comisión de la Unión Europea, Jacques Santer, consultó en privado a sus funcionarios sobre la posibilidad de no cooperar en el futuro con la CEE.

Sin embargo, a los pocos días ya había quienes en la Unión Europea estaban expresando sentimientos similares. Incluso los esfuerzos desplegados actualmente en la conferencia intergubernamental realizada en Turín y en la reciente reunión en Verona sobre la Unión Monetaria Europea y las relaciones entre países que la integran y no integrantes, no disipan la incertidumbre.

Para los países que están fuera de la zona de la OCDE, el análisis de la CEE calcula un crecimiento real del PIB de América del Norte del 2% y también un 2% de aumento del PIB en la largamente aguardada recuperación japonesa.

Más desempleo en Europa

Pero el panorama sombrío de Europa occidental implica que, en el marco de las políticas actuales, es inevitable un aumento del desempleo en 1996. El único cambio posible de las políticas podría ser una mayor caída, y tal vez más rápida, de las tasas de interés.

La política fiscal europea, señala la CEE, está, no obstante, limitada en cierta medida por los intentos de los gobiernos de cumplir con los criterios de convergencia del Tratado de Maastricht.

En este espacio, la CEE ve poco margen de maniobra, si bien deberían hacerse mayores esfuerzos para cambiar la composición de los gastos fiscales en favor del consumo privado y la inversión fija así como políticas más activas en materia de mercado laboral.

"Pero no habrá una reducción significativa del desempleo, el gran problema económico y social que enfrenta Europa occidental, sin un índice de crecimiento económico considerablemente más alto que el que se prevé actualmente", dice el análisis.

Las políticas de mercado laboral tienen un cometido importante en tanto reducen los costos que las empresas deben pagar en la contratación de personal nuevo y aumentan las posibilidades de empleo de los jóvenes y los desempleados más antiguos, brindándoles mayor formación y capacitación.

"Pero estos esfuerzos tendrán escasos efectos si la demanda de mano de obra se halla limitada por las escasas perspectivas de crecimiento", subraya la CEE.

El organismo señala que los temores de que la reducción del desempleo pueda aumentar la inflación son "exagerados" y los riesgos de inflación deben ser contrapuestos con los peligros para la estabilidad política y social que entraña un aumento del número de desilusionados y marginados, excluidos de la integración social.

Caída de las tasas de interés

Si bien hechos imprevistos pueden desbaratar cualquier predicción, y un crecimiento mayor del resto del mundo podría dar impulso a las exportaciones de Europa occidental, "muchos de los riesgos todavía están en (downside)", dice la CEE.

Una política monetaria más restrictiva en Estados Unidos, se añade en el análisis, podría hacer bajar las tasas de interés europeas y aumentar la incertidumbre sobre la integración de la Unión Europea. Se expresa la esperanza de que la Conferencia Intergubernamental de la Unión Europea, que se inició en Turín, tenga un mayor impacto en las expectativas de Europa occidental.

Entre los riesgos (downside), la CEE sostiene que tampoco habría que excluir una crisis renovada de los tipos cambiarios. Y los consumidores podrían incluso ser más cautos de lo pensado en cuanto a su conducta con respecto al gasto. Además la necesidad de ajustar la política monetaria en Estados Unidos podría restringir el margen de liberalización monetaria en Alemania. La creciente incertidumbre sobre la fecha de inicio y las modalidades de la Unidad Monetaria Europea (UME) podrían reflejarse en un aumento de los precios de los rendimientos de bonos alemanes con respecto a los bonos en dólares.

Entre las "sorpresas" positivas, la CEE incluye la respuesta de las economías europeas para ajustar la política fiscal, una recuperación más firme de lo esperado en Estados Unidos y Japón, así como en los países en desarrollo, dando mayor impulso a las exportaciones de Europa occidental.

Razones de la debilidad europea

La pérdida de impulso y el crecimiento fluctuante de Europa occidental, dice la CEE, se deben a una serie de factores:

* La confianza del consumidor ha sido bastante débil desde que comenzó la recuperación a mediados de 1993, reflejando las sombrías perspectivas de los mercados laborales y la incertidumbre sobre los ingresos futuros.

Los altos niveles de desempleo y el temor al mismo generaron entre una gran parte de los trabajadores mayor inseguridad económica que en el pasado. Los sectores y grupos de ingresos elevados, en especial de los servicios (incluido el gobierno), hasta ahora más o menos inmunes a los picos periódicos de desempleo, tienen ahora pendiente sobre sus cabezas la posibilidad de perder el empleo como consecuencia del cambio tecnológico y la debilidad de la demanda.

* El consumo privado fue contrarrestado por el aumento de los impuestos y los cambios introducidos en el sistema de seguridad social, así como por la reducción de las transferencias gubernamentales que disminuyeron ingresos disponibles. En 1995, el consumo privado creció en promedio sólo un 2%, comparado con más del 3% anual entre 1986 y 1990.

* Si bien hubo una recuperación de la inversión, tal como se esperaba, en general está centrada no en la expansión de la capacidad productiva, que mejoraría las perspectivas de mediano plazo para el crecimiento del empleo, sino en la reducción de los costos y la modernización del capital accionario.

Esto último es en parte una respuesta a la intensa competencia de los mercados mundiales pero también para aumentar las ganancias frente a las perspectivas inciertas y poco firmes de un aumento de la demanda.

Sin embargo, la actividad interna de Europa occidental siguió apoyándose en el crecimiento de las exportaciones, si bien su efecto neto fue menor que en 1994 debido a la desaceleración del comercio entre los países de Europa occidental. Pero la región se benefició de la fuerte demanda mundial de bienes de inversión y del rápido crecimiento de las importaciones en las economías de transición.

En 1995 hubo un pequeño aumento del 0,6% en el índice de empleo de Europa occidental, comparado con una caída del 3,5% entre 1991 y 1994, mientras que en América del Norte hubo una expansión en la creación de fuentes de trabajo: 3% en 1994 y 2% en 1995.

Si bien se puso mucho énfasis en que la flexibilidad del mercado laboral de Estados Unidos explicaba esa generación de empleo, "parece más probable que el factor principal sean las considerables diferencias de las tasas de crecimiento económico".

El crecimiento en Europa oriental

No obstante, Europa oriental sobresale como "una región en rápido crecimiento", si bien dentro de la misma hay variantes considerables, que van desde una caída en Croacia a un aumento del 13% en Albania.

En los Países Bálticos, Estonia y Lituania tienen una recuperación algo vacilante pero más consolidada, mientras que Letonia, donde la producción está nuevamente en baja, ha sufrido un mayor retroceso.

Si bien la profunda depresión de la producción de Rusia y otros países de la región continuó el año pasado, la caída de la producción tuvo un considerable enlentecimiento en varios de ellos, mientras en Armenia y Georgia la producción aumentó y en otros hay expectativas de recuperación. Pero esto dependería de lo que sucede en Rusia, donde el PIB cayó un 4% en 1995, incluso menos de lo que se esperaba. Si se pueden mantener los progresos alcanzados el año pasado en materia de estabilización económica, la producción de Rusia podría estabilizarse y comenzar a crecer. Pero las perspectivas para Rusia y otros países de la región son todavía muy inciertas. Y la mayoría de los pronósticos para las economías de transición, incluso los del análisis de la CEE, son, en el mejor de los casos, conjeturas informadas basadas en un poco más de trabajo o en ideas optimistas, añade la CEE.

No obstante, advierte, todavía hay una cuota importante de incertidumbre. Aparte de la inseguridad propia del proceso de reforma, en 1996 surge un elemento de riesgo relevante por la gran dependencia de Europa oriental con respecto a Europa occidental como mercado exportador: casi dos tercios de las exportaciones van a las economías de mercado desarrolladas.

Pero la CEE parece no haber ingresado en comentarios sobre los planes de integración y asociación de la Unión Europea para Europea oriental, y sus efectos sobre la recuperación orientada a la exportación de esa región.

Este es un tema en torno al cual los miembros de la Unión Europea están tajantemente divididos. Francia se opone -debido a la amenaza de competencia en materia agrícola-, el Reino Unido está a favor con la esperanza de que pueda contribuir a acelerar la integración de la Unión Europea, y Alemania también la apoya por razones de seguridad.

(Fuente: SUNS)


 

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