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Desarrollo
 
IX Conferencia

Reestructura de la UNCTAD,
en busca del "renacimiento"


Al mismo tiempo que anunció una reestructuración global de la organización, fundada en criterios de mayor eficiencia, el secretario general de la UNTAD afirmó que la IX Conferencia será una instancia de "renacimiento" institucional, que devolverá a la UNCTAD su sitial en la problemática del desarrollo

Por Chakravarthi Raghavan


Siempre y cuando "la voluntad política esté allí", la UNCTAD-IX, que se realizará en Midrand (Sudáfrica), será una "conferencia del renacimiento" que encaminará a la institución por una vía ascendente y constituirá un hito en la historia de las conferencias de las Naciones Unidas, donde el organismo reclamará su sitial en materia de temas del desarrollo, pronosticó el secretario general de la UNCTAD Rubens Ricupero, con total convicción.

Ricupero se pronunció ante una conferencia de prensa, donde anunció públicamente una inminente reestructura drástica de la secretaría que implicaría la reducción de las divisiones -que de nueve pasarían a cuatro- y de los puestos de alto nivel, y lo que describió como una modernización de la secretaría para llevar a cabo sus tareas y brindar sus servicios de la manera más eficiente.

Reestructura del organismo

Los detalles de la reestructura, esbozados en una nota interna de la secretaría con fecha 15 de abril, fueron anunciados por Ricupero en las consultas con las delegaciones.

Ricupero ya había dado a conocer parte de sus ideas el mes anterior, durante el proceso de negociación del Comité del Conjunto. El resultado fue un texto previo a la Conferencia lleno de reservas, para su estudio por UNCTAD-IX.

En el futuro, la secretaría reorganizada manejará el trabajo en cuatro grandes grupos: globalización y estrategias de desarrollo; inversión, tecnología y empresa; comercio internacional y productos básicos; y servicios para el desarrollo y eficiencia comercial.

La reorganización suprime la división de Apoyo y Administración del Programa General (que desde la creación de la UNCTAD ha tenido distintos nombres), que las sucesivas secretarías generales de la UCNTAD han utilizado para hacer el seguimiento de los resultados (estudios e informes de los diversos departamentos y divisiones de la secretaría) y su coherencia interna con la política general.

Las funciones de los altos cargos gerenciales se reforzarán mediante la reorganización de la Dirección y Administración Ejecutiva, para permitirle a Ricupero ejercer la dirección ejecutiva general de la secretaría, prestando a la vez máxima atención a divulgar la misión de la UNCTAD y a construir el apoyo político y público, se expresaba en el documento de reorganización.

En el futuro, los documentos estarán a cargo primordialmente de los directores de divisiones, quienes serán los responsables y deberán responder por la calidad del trabajo de sus divisiones, y también plantear los grandes temas de política que deban ser estudiados por el Secretario General de la UNCTAD o quien ocupe interinamente el cargo.

El vicesecretario general establecerá un mecanismo de supervisión de la gestión política.

Contradicciones internas

Algunos delegados y observadores manifestaron en privado que habría que esperar el funcionamiento real para ver si las nuevas responsabilidades de los directores eliminarían, o por lo menos reducirían, las recomendaciones políticas y las contradicciones dentro de los documentos o entre las distintas divisiones, incluidas aquéllas de los programas de asistencia técnica dirigidos por los donantes.

Algunas de esas contradicciones que han salido a relucir en los últimos tiempos tienen que ver, por un lado, con el asesoramiento a los países en desarrollo para "liberalizar" unilateralmente sus sectores externos, incluidos los servicios financieros, y vincularlos en la Organización Mundial de Comercio (OMC) y promover la "apertura" de las economías a los esfuerzos de las empresas trasnacionales para alentar la globalización y la integración (de los países en desarrollo) y, por otro lado, los estudios macroeconómicos que de forma creciente han advertido sobre los riesgos de una liberalización precipitada.

Se informó que habrá de reinstaurarse el cargo de una Vicesecretaría General de tiempo completo, mientras que se eliminará el Servicio de coordinación política y relaciones exteriores. También se suprimirían las divisiones separadas que han estado tratando los programas sobre los países menos adelantados (PMA) y la cooperación económica entre los países en desarrollo.

Sin embargo, el trabajo de los programas relativos a PMAs y cooperación económica entre los países en desarrollo continuaría y abarcaría el trabajo de las cuatro divisiones más importantes, indicó Ricupero.

También habría un comité directivo y un coordinador máximo, y un fondo fiduciario especial para resolver los problemas de los PMAs. El fondo comenzará con la modesta suma de 500.000 dólares.

¿Una decisión o una consulta?

En las consultas, que fueron colocadas en el sistema de difusión interno para beneficio del personal, fue obvio que mientras el propio Ricupero estaba anunciando las decisiones (que técnicamente están en su jurisdicción), varias de las delegaciones estaban haciendo comentarios partiendo de que era un asunto materia de "consultas".

Ricupero expresó a las delegaciones, como lo hizo en la conferencia de prensa, que la reducción de personal y de cargos formaba parte de un ejercicio de reducción presupuestaria general de las Naciones Unidas, pero que la reorganización era parte del intento de racionalizar el trabajo de la secretaría y hacerlo más eficiente.

Ricupero también indicó que los cambios introducidos a cuatro divisiones sustantivas del directorio reflejaron lo que parecía ser una convergencia de opiniones en el texto de negociación de la pre-conferencia. De todas maneras, dichas opiniones estarían sujetas al programa de trabajo pormenorizado que la Conferencia tendría que estudiar y acordar en Midrand.

En su conferencia de prensa, Ricupero dijo que la reorganización anunciada estaba estrechamente ligada a los resultados de la UNCTAD-IX, pero demostró "nuestra decisión de reformarnos internamente" y demostrar que la institución podría llevar a cabo eficientemente las decisiones de UNCTAD-IX y hacerse cargo de sus tareas con los recursos existentes.

Muchos habían considerado a la UNCTAD como un ejemplo de la capacidad de la ONU de reformarse a sí misma.

La reorganización que había hecho, manifestó Ricupero, había recibido el "respaldo entusiasta" y el apoyo inquebrantable" del Secretario General de la ONU Boutros Boutros Ghali y sus colegas de Nueva York (el vicesecretario general Joseph Connor y Paschke, cuyo informe recomendó algunos de los cambios que ahora se han llevado a cabo).

La puesta en práctica de la reorganización, manifestó, comenzaría después de la conferencia. Si bien habría un ahorro en materia financiera, este no era el máximo objetivo, manifestó Ricupero.

Hacia un nuevo consenso

Al expresar su optimismo sobre las conclusiones a que se arribará en Midrand, Ricupero dijo que su pronóstico se basaba en la forma en que los estados miembros se condujeron en las negociaciones previas a la conferencia.

"Reconozco que existen grandes diferencias entre los países, pero ... existe una clara conciencia de la importancia que le atribuyen a la organización y su futuro papel potencial en el escenario económico mundial," agregó Ricupero.

"La UNCTAD recuperará su sitial (en Midrand)", manifestó Ricupero. Señaló que, últimamente, por razones comprensibles la ONU ha estado preocupada con problemas de mantenimiento de la paz y seguridad. Pero ahora hubo un esfuerzo por equilibrar este énfasis con un renovado interés en el desarrollo.

La conclusión más importante que esperaba de la UNCTAD-IX fue la definición de un nuevo consenso sobre el tema central de la asociación para el desarrollo, un consenso que tendría que construirse sobre una mayor convergencia de opiniones en torno a muchos aspectos importantes, incluso el mantenimiento de un equilibrio entre el papel del mercado, las empresas y la necesidad de un Estado eficiente.

ONGs, académicos y empresas

Ricupero también habló de los esfuerzos especiales que es necesario hacer en la UNCTAD para darle participación a la sociedad civil a través de la propuesta de un Senado para el Desarrollo, en que las ONG, académicos, empresas (grandes, pequeñas y medianas) estarían representados y podrían tener un diálogo con los gobiernos.

Si Cartagena (UNCTAD-VIII) fue una "conferencia de la reforma", en que la UNCTAD tomó un nuevo giro que caracteriza las relaciones entre los países basada en la sociedad, "estamos seguros de que Midrand será una conferencia del renacimiento", manifestó Ricupero.

Ante la pregunta de si ahora se intentaba presentar bajo el disfraz de un nuevo consenso para el desarrollo una política comercial orientada a la industria, Ricupero manifestó que en el informe para la Conferencia, en el Capítulo IV, había esbozado sus propias opiniones sobre la nueva convergencia de las fuerzas del mercado, la iniciativa privada, las empresas, etc. Pero esto no excluía el papel del Estado como organismo regulador ni un estado eficiente.

Ricupero reconoció que subsisten grandes diferencias en torno a las complementariedades entre el mercado, las empresas y el Estado. Pero el nuevo consenso consideró a la liberalización como un factor dinámico en el crecimiento mundial. También hubo consenso sobre el creciente papel de la inversión, no sólo para el crecimiento económico sino para el comercio y para la integración de la economía mundial.

Pero, francamente, no hay caminos alternativos, si bien hubo cierta diferencia en cuanto al equilibrio que debe mantenerse entre los diversos elementos. Señaló que no veía que los países escogieran caminos diferentes cuando las economías estaban dirigidas por el Estado.

Solo diferencias en el ritmo

Si bien hubo diferencias en el énfasis, no hubo un cuestionamiento al concepto básico del papel del sector privado y la economía de mercado. Las diferencias no estaban en torno a la liberalización, incluso la liberalización del sector financiero, sino en el ritmo de la implementación. Esto reflejaba factores y prioridades nacionales.

Citó el ejemplo de América Latina, donde algunos países habían llevado a cabo una liberalización total y defendieron su postura en la UNCTAD, mientras que había otros que se habían liberalizado pero mantenían también algunos instrumentos de defensa, como el caso de Chile con respecto a los influjos de capital.

Se le preguntó si al hacer un balance de las medidas de reorganización pensaba que se corría el peligro de que la dirección de la UNCTAD fuera dirigida por los principales contribuyentes. Ricupero respondió que el objetivo había sido lograr una mayor eficiencia y mejorar los servicios. La reestructura no había tenido como objetivo lograr un ahorro financiero.

(Fuente: SUNS)


 

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