Indice

 

Finanzas
 
Deuda Externa

Cuadros del Crédito Mundial
la otra cara de la moneda


En su publicación "Cuadros del Crédito Mundial 1994-1995", la organización EURODAD (Red Europea sobre Deuda y Desarrollo) reclamó una estrategia amplia y eficaz para la deuda, que abarque la deuda bilateral oficial, la comercial y multilateral.

por Chakravarthi Raghavan



Tanto el Banco Mundial como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) no dieron respuesta a los pedidos de informes de EURODAD con respecto a los acreedores, por lo que para juntar los datos necesarios para su estudio, los miembros de la referida organización tuvieron que dirigirse a sus gobiernos y utilizar información de otras fuentes, explican Rudy De Meyer y Ted van Hees, presidente y coordinador de EURODAD respectivamente.

Según EURODAD, la publicación Cuadros del Crédito Mundial (cuya aparición está prevista para que coincidir con "Cuadros de la Deuda", publicados anualmente por el Banco Mundial) "cubre una necesidad y constituye un modesto esfuerzo por presentar la otra cara de la moneda", con la esperanza de persuadir así al Banco Mundial, la OCDE y el Banco de Pagos Internacionales, para que en el futuro ellos mismos elaboren Cuadros del Crédito Mundial.

Quiénes son los acreedores

"En el mundo actual", afirma el consorcio de ONGs europeas con sede en Bruselas, "se nos permite saber todo acerca de la situación de los deudores: cuánto deben, en qué condiciones, cuánto pagan, cuándo caen en mora, etcétera.

"Pero no se nos permite saber a quién deben: la situación y políticas del acreedor permanecen entre bambalinas, reflejando una tradición en la que la parte más débil está obligada a abrir sus libros contables a los más fuertes. En otras palabras, la información sobre la deuda de los países en desarrollo refleja las relaciones mundiales de poder.

"Si queremos saber cuánto debe pagar Tanzania a su acreedor, seguramente encontraremos información pública sobre el capital de la deuda y el servicio anual de la misma pagado a los acreedores oficiales bilaterales, los bancos comerciales y las instituciones multilaterales, pero es imposible encontrar información discriminada sobre algún acreedor en particular. Si queremos saber cuánto paga Tanzania a Francia o al Reino Unido, por ejemplo, esa información no está disponible."

El Club de París, el foro para la reprogramación de la deuda bilateral oficial, evidencia esta situación "desigual y secreta" con bastante claridad: un país deudor debe enfrentar aisladamente a sus acreedores, quienes actúan como grupo apoyados por el Fondo Monetario Internacional (FMI). En ese esquema, todo intento de obtener alguna información específica sustancial sobre los resultados será vano, en especial si se trata de la situación de los acreedores.

Y no es que este tipo de información discriminada no exista, señala EURODAD. El Sistema de Información sobre Deudores, de carácter mundial, recibe la información de los países en desarrollo deudores, mientras que los gobiernos acreedores pasan sus informes a la OCDE.

Ambas instituciones publican datos y estadísticas sobre los deudores de forma discriminada, pero muchas ONGs, así como también gobiernos e instituciones del Norte y del Sur tienen la necesidad de acceder a una información discriminada sobre los acreedores, y no solamente a datos y estadísticas sino también a políticas.

La publicación ofrece datos estadísticos e información sumaria sobre cada uno de los países acreedores de la OCDE, describe las distintas medidas aplicadas con respecto a la deuda así como sus posiciones con respecto a reformas futuras, la deuda multilateral y las instituciones, ONGs y redes involucradas.

El apéndice estadístico también brinda datos sobre montos de deuda y servicio de la misma por acreedor.

La publicación consta de tres partes; en las primeras dos se analiza la evolución general de la problemática de la deuda y se exponen las opiniones de EURODAD con respecto a la necesidad de mejorar la estrategia internacional de la deuda. También se hace un análisis de la deuda oficial bilateral, comercial y multilateral, y se incluyen los comentarios de EURODAD sobre los Cuadros de la Deuda Mundial 1994-1995 elaborados por el Banco Mundial.

A través del análisis de las estrategias de los acreedores y de las posiciones de los países nos enteramos que Japón es el mayor acreedor oficial bilateral, con el 22%, seguido de Francia con un 21% correspondiente al Africa subsahariana, y luego el Reino Unido.

Las posibilidades de reducción de la deuda

EURODAD subraya la necesidad de tener un enfoque amplio con relación a la deuda oficial bilateral, comercial y multilateral, ya que ésa sería la única forma de ofrecer a los países más endeudados un programa real con posibilidades de éxito.

La aplicación de objetivos específicos como las Condiciones de Trinidad para la deuda bilateral oficial sería suficiente sólo si la cancelación bilateral oficial superara el 67%, y en algunos casos el 80% y 95%, agrega.

Si bien casi el 40% de la deuda oficial bilateral tiene como acreedores a países que no pertenecen al Club de París (como Rusia y los países árabes), estos acreedores serían apoyados por gobiernos o instituciones del Norte a efectos de que aplicaran una reducción similar de la deuda a través de convenios triangulares.

EURODAD también señala que si bien los acreedores multilaterales como el Banco Mundial, el FMI y los bancos de desarrollo regionales pueden mantener cierta posición de preferencia (pero no de exención), "deberían aplicar el mismo tratamiento que dan otros acreedores a los países deudores y adoptar así similares reducciones de la deuda".

"Si no es posible lograr una cancelación total de la deuda", agrega la publicación, "habría que obtener recursos financieros, por ejemplo, de una nueva asignación de derechos especiales de giro del FMI, de la venta de las reservas de oro del FMI o las reservas y ganancias del Banco Mundial u otras fuentes que no afectaran la situación de los bancos multilaterales ni encarecieran los préstamos concesionales concedidos por estas instituciones."

También es necesario que se aliente a los bancos comerciales a adoptar medidas de alivio de la deuda y a participar en la conversión de la deuda en moneda local para su utilización en el desarrollo social.

"El alivio de la deuda", dice la red de ONGs europeas, "debe estar ligado a un condicionamiento racional y adecuado basado en reformas que tiendan a un desarrollo cuyo centro de interés primordial sea el ser humano, que sea participativo y ambientalmente sustentable. El Club de París y otras instituciones deben tener como criterios principales para el alivio de la deuda el compromiso de reducir la pobreza y otros objetivos de desarrrollo social, y no la adhesión a programas de ajuste que no promueven dichas actividades".

Otro paso sería compensar a los países sumamente endeudados dándoles un "empujón" en el camino al desarrollo: ofrecerles un alivio de la deuda aun cuando no estén en peligro inminente de incumplimiento ni tengan la necesidad de aplicar programas de ajuste estructural.

Cambio de ámbito

Para que una política sobre la deuda alcance mayor eficacia, es necesario introducir cambios institucionales. El ámbito para la negociación de la deuda en el caso de los países más pobres debe cambiar del Club de París a un foro que tenga un enfoque más amplio, orientado al desarrollo, y que tenga en cuenta la deuda, la asistencia externa, las corrientes financieras generales y los condicionamientos que favorecen un desarrollo humano, social y sustentable. Las Mesas Redondas del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y los Grupos de Consulta del Banco Mundial podrían servir de modelo.

Peligros de las inversiones directas

Al dar una opinión alternativa a los cuadros del Banco Mundial sobre la Deuda con relación al aumento de las inversiones directas y de cartera al Tercer Mundo, David Woodword (consultante del Reino Unido en temas de la deuda del Tercer Mundo) cuestiona la opinión del Banco de que tales corrientes benefician sin duda alguna a los receptores.

Woodword señala que algunas de estas corrientes financieras tienen importantes limitaciones y desventajas:

* no está del todo claro que con el correr del tiempo puedan mantenerse en sus actuales niveles;

* su distribución geográfica es muy sesgada, por lo que muchos países en desarrollo, particularmente del Africa subsahariana y los países menos adelantados, tienen pocas posibilidades de beneficiarse en un futuro próximo;

* no pueden cubrir las necesidades de financiaciación del sector público, salvo en forma temporal durante el proceso de privatización, y de ese modo tal vez no resuelvan las grandes necesidades sociales y de infraestructura de los países receptores;

* aumentarán sustancialmente el costo general a largo plazo de la financiación externa;

* tenderán a complicar la necesidad de ajuste a las crisis externas, en lugar de amortiguarla;

* es muy probable que provoquen una acumulación rápida y en gran parte no observada de obligaciones externas, posiblemente a un nivel insustentable en el largo plazo; y

* puede tener importantes efectos políticos, transfiriendo efectivamente el poder económico y político de los países a organismos comerciales externos.

"No se trata de que las inversiones directas y de cartera sean perjudiciales; en la no adecuación actual de las corrientes financieras esas inversiones revisten gran importancia para muchos países. Pero es la dependencia de tales corrientes como fuente principal del financiamiento externo lo que resulta peligroso,",dice Woodward. "Es necesario pensar más seriamente en las consecuencias del giro reciente de la composición de las corrientes financieras a los países en desarrollo y en la posibilidad de promover otros tipos de corrientes, así como en el establecimiento de un marco institucional internacional apropiado para el monitoreo de desarrollos futuros".

¿Nueva crisis de la deuda?

En otro artículo, Walter Eberlei, de Alemania, argumenta que si bien la comunidad financiera interncional ha estado anunciando el final de la crisis de la deuda en América Latina, han comenzado a aparecer "nubes amenazadoras" en el horizonte latinoamericano, y no sólo a partir de la crisis mexicana desatada en diciembre.

En el muy corto plazo, advierte Eberlei, América Latina podría enfrentar una nueva crisis de la deuda, provocada por los mismos factores que causaron la crisis de la deuda de los 80, es decir las crecientes tasas de interés.

Si bien las tasas de interés del dólar estadounidense cayeron bruscamente desde 1989 -provocando ahorros anuales a los países en desarrollo de unos 25.000 millones de dólares, mayor que el alivio concedido durante el plan Brady-, comenzaron a subir nuevamente desde principios de 1994.

Dicho incremento es manifiesto en los principales países industrializados, y la tasa LIBOR (la principal tasa de interés estándar) también ha estado subiendo: 3,5 % entre 1993 y el final de 1994, lo que provocó un aumento de los costos de los intereses para América Latina, que ascendieron a unos 7.600 millones de dólares.

Asimismo está proyectado un aumento del interés para los créditos a largo plazo. Si bien tal vez no se llegue al aumento de casi 10% experimentado a fines de los 70 y principios de los 80, los países latinoamericanos y otros países en desarrollo no podrían enfrentar ni siquiera la mitad de ese aumento.

En las oficinas de los banqueros más poderosos, el optimismo de comienzos de los 90 con respecto a América Latina se ha disipado por completo, si bien todavía nadie ha tenido el coraje de hacer sonar la alarma, señala Eberlei.

En América Latina crece el riesgo

Pero los indicadores de riesgo de los grandes países deudores mostraron movimientos negativos en la revista financiera Institutional Investor, y también cayeron los precios de los mercados secundarios para la deuda de los países en desarrollo.

Como lo advirtió la UNCTAD en su Informe sobre Comercio y Desarrollo, los preciados flujos de capital a América Latina son en gran medida flujos especulativos y de corto plazo. En el caso de que aumenten las tasas de interés para los acreedores a largo plazo y se agudicen los problemas de pago de América Latina, entonces este capital se retiraría de inmediato, como sucedió en México el año pasado.

"El aumento de las tasas de interés y la simultánea retirada de capitales es precisamente la combinación que arrojó a América Latina a la crisis de la deuda a comienzos de los 80", señala Eberlei, y pregunta: "¿Podría ocurrir lo mismo otra vez, doce años después?"

Fuente: SUNS


 

  ediciones anteriores búsquedas suscripciones
 
acerca del TME


  Red del Tercer Mundo Revista del Sur